Eye of the Tiger
Comenzamos el año con un escenario macroeconómico global constructivo, pero desafiante luego de los destacables retornos de 2025. Las acciones globales subieron por tercer año consecutivo, mercados emergentes lideraron con Latinoamérica ganando ~34% mientras los bonos también mostraron retornos positivos en la medida en que cayeron las tasas de interés y se continuaron comprimiendo los spreads. El oro no paró de brillar y subió casi 70% como refugio ante la incertidumbre geopolítica y la mayor demanda desde bancos centrales que buscan diversificación desde los activos estadounidenses.
Entonces… ¿Qué viene después del rally?
Estados Unidos se posiciona como uno de los principales motores de crecimiento global para 2026. El consenso espera que el crecimiento económico supere nuevamente el potencial, apoyado por un consumo resiliente, inversión en infraestructura y el impulso de la inteligencia artificial (IA). Todo esto, en el contexto de una inflación que tenderá a moderarse gracias a mejoras en productividad y menores costos de vivienda y energía.
Un aspecto clave para el ciclo económico actual es la fuerte inversión en inteligencia artificial, el CAPEX2, cómo ésta de financiará y si las empresas serán capaces de concretar las altas expectativas de crecimiento de utilidades. De momento, se comienzan a observar ganancias de productividad en múltiples sectores, las cuales están contribuyendo a la dinámica desinflacionaria. Además, la expectativa de que el próximo presidente del Fed tenga un perfil más dovish , es decir, más pro baja de tasas de interés, junto con la posibilidad de cambios en la composición de Comité, refuerzan la visión de una política monetaria que seguirá siendo laxa.
Por su parte, el foco político podría cambiar desde lo externo a lo doméstico en la medida en que se acerquen las elecciones de mitad de periodo. La agenda del presidente Trump en los siguientes meses se debería centrar en asequibilidad de vivienda, salud y educación, así como el control de la inflación.
En contraparte, en China, se observan esfuerzos de las autoridades por manejar los problemas de sobrecapacidad productiva, a pesar de que los estímulos fiscales han tenido un impacto limitado en el consumo interno.
Latinoamérica fue uno de los grandes protagonistas de 2025 y lo seguirá siendo este año. La región está siendo respaldada por un entorno favorable de precios de materias primas y un giro político hacia gobiernos más promercado como lo hemo visto en Argentina y en Chile. Este último en particular, se beneficia de la mayor demanda global de cobre y litio, mientras que los bajos precios del petróleo configuran un escenario óptimo para los términos de intercambio.
En commodities, se observa un entorno favorable para metales industriales, dada la mayor demanda por defensa, electrificación y nuevas tecnologías; mientras que la sobreoferta de petróleo mantendrá presionado el precio del crudo. En este sentido, la intervención de Estados Unidos en Venezuela tendría un impacto acotado en el precio del petróleo en el corto y mediano plazo, pues la producción es cercana a 1% de la oferta global actual y tardarían años en doblar la producción.
De cara a los próximos meses, mantenemos una postura constructiva pero prudente: neutral en acciones, subponderación en bonos, oro como activo defensivo y caja para absorber episodios de volatilidad.
En la cartera accionaria mantenemos la sobreponderación en mercados emergentes vs desarrollados. El inicio del año confirma la continuidad de flujos hacia mercados emergentes, impulsados por valoraciones más holgadas y un ciclo favorable en materias primas, mientras la debilidad del dólar refuerza el apetito por riesgo global. Así, seguimos atentos a la evolución política en Brasil, la efectividad de los estímulos en China y el comportamiento del dólar, ajustando la asignación táctica según se materialicen los riesgos y oportunidades. En mercados desarrollados, se refuerza el sesgo positivo en activos estadounidenses a través de una sobrexposición balanceada entre estilos growth, value y small caps. El mercado parece tener espacio para que el crecimiento económico y de utilidades sorprenda al alza, de la mano de una política fiscal y monetaria expansiva junto con aún abundante liquidez.
La renta fija permanece subponderada, con duración baja y una posición cauta ante el riesgo de un empinamiento adicional de la curva americana. En tal sentido se sigue prefiriendo la deuda emergente sobre la desarrollada en búsqueda de yields ante lo ajustado de los spreads.
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