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La casa de los espíritus

La casa de los espíritus

Comenzamos febrero dejando atrás un mes en el que se liberaron algunos animal spirits y los mercados se movieron con una intensidad poco habitual para un inicio de año. A nivel global, las acciones avanzaron cerca de 2.9% (MSCI ACWI, en dólares), impulsadas principalmente por mercados emergentes, que superaron a Estados Unidos, donde los principales índices mostraron resultados más moderados e incluso episodios de corrección intradía asociados al ajuste en expectativas de política monetaria y tensiones geopolíticas. En América Latina, tras un diciembre negativo, la región vuelve a surgir rentando un 15.2% en enero (índice MSCI, en dólares), aislada de distintos conflictos geopolíticos que se exacerbaron durante el mes y de la mano de un repunte significativo en el precio de commodities. El FOMO2 trade dominó a los inversionistas e impulsó el precio de metales industriales y preciosos; por ejemplo, la plata llegó a subir a cerca de 60% en enero antes de que el precio reversara bruscamente.

A nivel económico, Estados Unidos continúa destacando por mostrar un crecimiento más sólido de lo anticipado. La combinación de estímulos fiscales y monetarios sigue sosteniendo un escenario de reaceleración, mientras que los indicadores de inflación no muestran grandes presiones. En este contexto, la nominación de Kevin Warsh como presidente del Banco de la Reserva Federal (Fed) ayudó a reducir parte de la incertidumbre institucional. Aunque se le asocia con una postura más preocupada por el control de la inflación, prevalece la lectura de que la estructura del FOMC limitará cambios abruptos y que el Banco Central se mantendrá comprometido con un enfoque prudente. El mercado continúa descontando dos recortes de tasas para este año y no descarta un tercero si los datos laborales llegaran a deteriorarse.

La discusión sobre la curva de tasas del Tesoro estadounidense ha adquirido una relevancia particular, comenzando febrero con un empinamiento hasta 71.28 pbs. en el tramo 2-10 años (al 9 de febrero). La parte larga se elevó, impulsada por la percepción de que el gasto fiscal seguirá siendo elevado y de que el entorno político global se inclina de forma creciente hacia políticas más expansivas. Para muchos inversionistas, esta combinación, junto con un alza en el precio de commodities y la debilidad del dólar, aumenta la probabilidad de que surja un el escenario de reflación —si bien no inminente—, lo que comienza a despertar el interés por clases de activo que podrían proteger a los inversionistas de estos riesgos.

Por otro lado, la inteligencia artificial (IA) continúa consolidándose como un eje transformador dentro del panorama corporativo global, al punto de reconfigurar tanto la asignación de presupuestos como la estructura competitiva entre sectores. Una proporción creciente del gasto tecnológico está siendo redirigida hacia proyectos y capacidades de IA. En muchas compañías, la presión por demostrar avances concretos en automatización y eficiencia operativa ha convertido a la IA en un elemento ineludible de planificación estratégica. Este fenómeno traerá ganadores y perdedores que es difícil identificar en este momento. En este sentido, las acciones estadounidense tipo growth se quedaron atrás durante enero (-1.9% índice MSCI), en tanto se ha seguido observando una rotación hacia otros estilos (4.6% value y 5.4% small caps).

De esta manera, la diversificación se hace cada vez más importante en un portafolio y durante enero la rotación hacia otras regiones siguió exacerbándose. La magnitud de los movimientos durante el mes —con varios activos cambiando más de 10% en cuestión de días— sugiere que parte del impulso provino de dinámicas de momentum y flujos tácticos, más que de fundamentos nuevos. Ante este escenario, los mercados emergentes han retomado un rol protagónico, apoyados en valorizaciones más atractivas, exposición a materias primas y un posicionamiento global que continúa mostrando una subponderación estructural por parte de inversionistas internacionales. Al mismo tiempo, la persistente compra de oro por parte de bancos centrales refuerza la idea de que los riesgos geopolíticos, lejos de disiparse, forman parte estructural del paisaje financiero actual.

Mantenemos una postura constructiva pero prudente y seguimos optando por una asignación neutral en acciones, subponderación en bonos, oro como activo defensivo y caja para absorber episodios de volatilidad. La estrategia continúa enfocada en capturar oportunidades en mercados emergentes, reforzar la protección ante movimientos inflacionarios inesperados y mantener flexibilidad para ajustar el portafolio según evolucionen los riesgos globales.

En la cartera accionaria mantenemos la sobreponderación en mercados emergentes vs desarrollados. El inicio del año confirma la continuidad de flujos hacia mercados emergentes, impulsados por valorizaciones más holgadas, un giro político hacia gobiernos más promercado y un ciclo favorable en materias primas. Así, seguimos atentos a la evolución política en Brasil, la efectividad de los estímulos en China, su relación con Estados Unidos, y al comportamiento del dólar, ajustando la asignación táctica según se materialicen los riesgos y oportunidades. En mercados desarrollados, se mantiene el sesgo positivo en activos estadounidenses a través de una sobrexposición diversificada entre estilos growth, value y small caps.

La renta fija permanece subponderada, con duración baja y una posición cauta ante el riesgo de un empinamiento adicional de la curva norteamericana. En tal sentido se sigue prefiriendo la deuda emergente sobre la desarrollada en búsqueda de yields ante lo ajustado de los spreads. Financiado con un corto en treasuries de 30 años, este mes se abre una posición larga en TIPS para ir construyendo una estrategia de cobertura ante un eventual aumento inesperado de la inflación.

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